Esto es lo que he aprendido a través de todo esto:
No te rindas no seas impaciente
entrelazate como uno con el Señor
Se esforzado y valiente, y nunca pierdas la esperanza.
Sí, sigue esperando, ¡porque Él nunca te decepcionará! Sal 27:14 TPT

La vida de ninguna manera es fácil. Es una compleja paradoja de altibajos; Es una experiencia hecha a la medida. Cada uno de nosotros la experimenta de manera diferente. Las particularidades son diferentes, sin embargo, las emociones así como los sentimientos son los mismos. Somos humanos, y como tal, compartimos sentimientos. Todos sabemos lo que es sentirse feliz, molesto, enojado, en paz, abandonado y satisfecho. Todos podemos relacionarnos con eso.

David escribió el Salmo 27 antes de ser ungido como rey de Israel; no era rey en el momento en que se escribió este Salmo en particular. Al leer este Salmo, descubrirás que se refleja la gratitud de David y la seguridad inquebrantable que él tenía en el hecho de que Dios estaba allí para él. El Salmista es capaz de tejer en palabras las emociones de su corazón con el agradecimiento de su alma ante el favor inagotable de Dios. David experimentó problemas y dificultades antes de establecerse rey. El trono implica problemas. El trono es una bendición, pero puede convertirse rápidamente en una maldición si no se establecen prioridades y se cuida el corazón. La vida es una colección de procesos interminables. El asiento del rey nunca debe ser el objetivo. Un trono es solo una herramienta por la cual el que tiene el privilegio de sentarse en el imparte sabiduría, ayuda, protección y consejo. Si el corazón no recibe tratamiento, el trono se convierte en la ruina de la persona.

Lucho con el TOC (trastorno obsesivo-compulsivo). Con los años se manifestó con la necesidad de controlar. Necesito sentir que tengo el control de todo, las situaciones y las personas incluidas. Esta necesidad de controlar ha traído no solo una cantidad increíble de estrés, sino también de dolor e inevitablemente un inmenso vacío. El problema con este último es que cuando no lo he atendido a tiempo, ha hecho que mi corazón intente llenarlo con cosas (en el mejor de los casos). Con los años mi TOC me ha hecho lastimar a las personas a mi alrededor, pero lo más preocupante es que ha infligido desolación a mi corazón. Me he torturado con una serie de relaciones fallidas. La razón: he descubierto que quiero controlar, y en mi desesperación y anhelo por ser aceptado, presioné más de lo necesario y muy a menudo antes de tiempo. Tiendo a creer que puedo “comprar” la atención y el afecto de las personas, ¿el motivo? Necesito tener control. Necesito saberme aceptado. Ha sido un viaje largo e incómodo, todavía lucho con este trastorno, sin embargo al llevarlo a la Cruz he encontrado poco a poco sanidad.

El patron es similar, conozco a alguien e inconscientemente, hago todo lo posible para tratar de ganarme el afecto, la atención y la voluntad de la otra persona. Por un tiempo todo marcha “como estaba previsto” hasta que las palabras “No estoy seguro de qué es lo que quiero” entraran a escena. Esas palabras, junto con lo que percibo como interminables periodos de silencio infligen estrés y una profunda herida en mi corazón. Un día, sentado en una cafetería y repasando lo sucedido durante las semanas y los días previos, recordando las conversaciones que he tenido, empecé a llorar. No fui capaz de controlarme. ¡Mi fantasma del TOC me estaba haciendo la guerra! Fui con diferentes consejeros y pastores para pedir consejo. Pues la Biblia enseña que en la multitud de consejeros hay sabiduría. Todos y cada uno de ellos me dieron la misma palabra de aliento.

En mi vida personal, he descubierto que mi primer impulso es huir de Dios y buscar protección en el peligroso reino inestable de mis emociones. Una mañana que estaba un poco emocional y sensible decidí consentirme con un poco de pastel y café, para calmar mi ansiedad. Ese día abrí mi Biblia en el Salmo 27 (estoy leyendo la Traducción de la Pasión en mi lectura personal de la Escritura). Fue uno de esos momentos en los que el Espíritu Santo viene y susurra verdad en tu corazón. El salmista describe a Dios como una luz de revelación que guía. Eso es, precisamente, lo que hace la luz; revela lo que estaba en la oscuridad. Al comenzar a leer la palabra de Dios, Su luz divina empezó a develar la verdad innegable de que no estoy solo, que Él está a mi lado, guiándome.

Dios está ansioso por guiarnos cuando le permitimos que lo haga, nuestro Padre Celestial viene y arroja luz, esperanza, restauración y una segunda oportunidad a aquellas áreas que consideramos perdidas, sin ayuda, privadas de esperanza alguna. Las palabras de David deben hacer eco en nuestros corazones y alentarnos a clamar por el entorno divino (lo que yo llamo un ambiente impregnado de la presencia de Dios) y la protección que solo Dios puede proporcionar. “rodea y protegerme” fueron las palabras que salieron de David en el versículo uno del Salmo 27. Esa frase me hizo preguntarme ¿Cuáles son esas áreas en mi vida que frenéticamente necesitan el inquebrantable poder de la fidelidad de Dios y la perfecta paz que la restauración de Dios provee? ¿Cuál es la razón por la que necesito protección? En mi caso, necesito protegerme del deseo de controlar todo ya todos, pues inconscientemente lastimo a las personas. Necesito que Dios venga y me rodee con su paz y esperanza cuando vengan, directamente, a mi pensamientos de abandono, rechazo, inferioridad y falta de amor.

Muy a menudo, necesito recordar las palabras de David: “mi corazón no debe temer“. El miedo puede residir en nuestros corazones y evitar que avancemos, ya sea este sea el producto de una mala transacción comercial, quiebra, una relación fallida, un divorcio o un abandono. Podemos percibir que alguien nos usó, o tal vez estas saliendo de una relación que te dejó creyendo que fuiste tu el que lastimó a la otra parte, o tal vez fuiste tu quien fue dañado, herido, y lastimado tanto por las acciones como por las decisiones de alguien que decía amarte. Cualquiera que sea el caso, estas situaciones nos dejan solos con una profunda sensación de miedo, y no queremos volver a cometer los mis errores o nuevos, por favor, no lo tomes a mal, si, debemos ser cuidadosos y actuar con precaución, pero no te cierres, no te limites al potencial de los desconocido, de lo nuevo de parte de Dios, tu miedo puede hacer que pierdas una oportunidad gestada en el trono del Padre.

Muy a menudo nos mentimos a nosotros mismos diciendo que no queremos volver a cometer errores, que debemos ser cautelosos con quien abrimos nuestro corazón; ir por la vida con esta mentalidad interferirá con las bendiciones de Dios para nosotros (en otras palabras nuestro temor boicotea la bendición). Si hubiera permitido que mi miedo tomara el control, nunca habría dejado mi país de origen para servir a Dios y pata estudiar su palabra a un nivel profesional. Si hubiera pensado: “Nunca he hecho esto antes, no estoy seguro de cómo navegaré esta temporada“, me hubiera perdido una de las oportunidades más importantes y más valiosas de mi vida. Sin embargo, lo más importante es que no habría podido traer mi quebrantamiento, mi dolor, mi frustración, mi lastimado corazón a Dios para recibir sanidad y restauración.

La Biblia Amplificada lo pone como sigue: “Aunque una hueste acampe contra mí, mi corazón no temerá; aunque la guerra se levante contra mí, [incluso entonces] en esto tendré confianza“. Salmo 27: 3 Leamos de nuevo esas palabra “[incluso entonces] en esto tendré confianza“, confiemos en la realidad de que Dios está allí, a nuestro lado, guiándonos, amándonos, si abandonamos nuestros miedos, nuestras inseguridades, si rendimos nuestras luchas a Él, entonces nuestro corazón se llenará con la clase de confianza que solo Dios puede proporcionar. Jesús prometió que estaría con nosotros por la eternidad. Abracémonos a esa promesa, residamos en la realidad incuestionable de que no estamos solos, Dios está con nosotros, no solo eso, ¡Él va delante de nosotros!

La Biblia del Mensaje lo dice así:

Cuando asediado soy, estoy tranquilo como un bebé. Cuando todo el infierno se desata, estoy protegido y tranquilo. Salmo 27: 3

La Traducción de la Pasión traduce el verso cinco de una manera que me quita el aliento:

En su refugio en el día de los problemas, ahí es dónde me encontrarás, porque Él me esconde allí en su santidad. Me ha llevado de contrabando a su lugar secreto , donde estoy a salvo y seguro, fuera del alcance de todos mis enemigos.

Nunca se me había ocurrido que Dios me esconde en su santidad. En otras palabras, mi protección está en quién Dios es, en su esencia. Dios es santo, por lo tanto Su santidad es perfecta. En otras palabras, la provisión de Dios, la ayuda de Dios, la seguridad que Dios provee, la sanidad que el extiende así como la restauración divina ¡es completa! Todos mis temores tienen que huir cuando encuentro refugio en Su santidad. En su presencia, hay transformación, restauración y sanidad. Es en ese lugar secreto, donde estamos solo Dios y yo, que el descanso se vuelve tangible, la confianza comienza a echar raíces en mi corazón y una firme convicción de propósito invade mi alma.

Según el libro de Hebreos, todos tenemos acceso al lugar secreto. Me gusta la poesía en la que la Traducción de la Pasión presenta este versículo. Me permito pensar que cada vez que la ansiedad, el estrés y la siempre lastimosa pregunta: “¿y tú? ¿cuándo te vas a casar?” golpean a mi vida; Él viene y sin consultarme me lleva a su presencia. (si conoces a alguien soltero, por favor abstente hacer esa pregunta tan hiriente, creo que esa pregunta viene directamente del pozo del infierno, y si la persona no ha hecho las paces con Dios, esos comentarios producen estragos en el corazón).

Me gusta pensar que cuando la ansiedad, el dolor, la aflicción, y la tristeza llegan a mi vida, Dios inmediatamente me llevará de contrabando a su lugar secreto. Cuando alcanzas cierta edad y aún estás soltero, te haces muchas preguntas. Nunca es fácil ver cómo se van a casando todos tus amigos, cómo van teniendo hijos, cómo van a comprar las minivans en las que transportarán a su descendencia, mientras tú todavía conduces ese viejo cavalier azul modelo 98. Muestra algo de amor y abraza a los solteros que te rodean. Todos necesitamos relaciones significativas, solteros incluidos, divorciados incluidos, padres solteros incluidos, todos queremos conectar.

Al igual que David, me encontré llorando y llorando en la noche: “Dios, escucha mi llanto. Muéstrame tu gracia. Muéstrame tu misericordia y envía la ayuda que necesito“. (Salmo 27: 7) No es falta de fe orar de esta manera; es humano. El dolor, la carga, así como la ansiedad que llega a nuestras vidas es real, a veces te confunde, y te encuentras creyendo que estás condenado a cuidar a los hijos de tus amigos cuando la niñera llama para cancelar porque consiguió una cita. Desconozco con lo que estés luchando en este momento, bien podría ser la soltería (perpetua), un informe médico que amenace tu vida, la pérdida de tu trabajo, la muerte de un ser amado o tal vez te estás saliendo una relación dolorosa y tormentosa. Todo lo que sé es que la carga es enorme, y eventualmente te pasara factura. En medio de la desesperación y la tormenta, recuerda quién está en el bote de tu vida: Jesús. Al igual que lo hizo hace casi mas de 2000 años atrás, él todavía puede ponerse en pie y decir estas hermosas palabras a tu situación: “Cállate, quédate quieto“. (Marcos 4:39) Además, ¿adivina qué? Tu ansiedad, tu dolor, tu miedo, tus heridas, morirán y la tranquilidad vendrá a tu vida. (Marcos 4:39). Jesús dijo esas palabras porque sus discípulos se volvieron locos y desesperados ante una situación que ellos no podían controlar. Estaban navegando en medio del mar de Galilea, cuando de la nada una tormenta mortal azoto. Sus vidas estaban en peligro. Los discípulos entraron en pánico, ¿y Jesús? Bueno, él estaba tomando una siesta. Fue a causa de la incredulidad de los discípulos que Jesús los confrontó con esta pregunta: “¿Por qué tienen miedo? ¿Han perdido su fe en mí?” (Lucas 8:25) Si los discípulos hubieran confiado en la realidad de que Jesús estaba en el bote con ellos, esa pregunta nunca se hubiera hecho.

Puedo relacionarme con los discípulos. Reconozco que Jesús está conmigo en el bote, pero el hecho de reconocer su presencia no significa necesariamente que estoy totalmente consciente de lo que eso, en verdad, significa. Cuando mi ansiedad, mi dolor, mi soltería, mi obsesión, mi deseo por controlar convergen con mi TOC, podrás imaginarte que ocurre un pandemónium. Me ciego y ya no puedo descansar en el hecho de que el creador está justo a mi lado, que me tiene completamente cubierto. Durante mi tormenta, me encuentro clamando por la intervención divina. Es en esos momentos que necesito orar como David: “Sin embargo, confío totalmente en que me rescates una vez más” (Salmo 27:13)

El salmista envuelve el final este elogio de liberación con las siguientes palabras:

Esto es lo que he aprendido a través de todo esto:
No te rindas no seas impaciente
entrelazate como uno con el Señor
Se esforzado y valiente, y nunca pierdas la esperanza.
Sí, sigue esperando, ¡porque Él nunca te decepcionará! Salmo 27:14 TPT

Nunca debemos rendirnos. Dios, en su tiempo, obrará su perfecta voluntad para nuestras vidas. Puede parecer muy, muy, pero muy lejos en este momento, no seas impaciente (necesito repetirme esto varias veces a lo largo del día). Permite que el proceso de espera te transforme, te madure, te enseñe y, finalmente, saque lo mejor de ti. Cuando todos te digan palabras duras y ásperas que lastiman tu corazón, cuando repasas una vez más ese informe médico, recuerda las promesas de Dios y se valiente y cobra ánimo sabiendo que no estás solo (aunque sientas como si lo estuvieras). No sé qué más decir aparte de citar las palabras de David: “¡sigue esperando, porque nunca te decepcionará!” Hazme un favor, no permitas que el miedo te impida avanzar, nunca dejes que el sentimiento de inadecuación te impida llegar a lo inesperado de Dios, lucha contra tus inseguridades y confusiones; Si les concedes el control sobre tu vida, es posible que te pierdas de una gran bendición de Dios.

Una cosa más (en las palabras de La Biblia del Mensaje):

¡Quédate con Dios! Toma valor. No renuncies Lo diré de nuevo: quédate con Dios. Salmo 27:14 MSG