“Nunca pierda yo el asombro, el asombro de tu misericordia….”

Estaba haciendo un poco de lectura para el Seminario mientras esperaba que mama terminara su estudio bíblico en una de las iglesias que planto, cuando escuche esa letra de la canción “Mercy” de Matt Redman. Deje de leer para escuchar la canción. La toque de nuevo. Había algo en esa canción que me golpeo.

Estaba yo leyendo sobre la importancia de articular una teología Cristiana correcta dentro y para el contexto cultural en el cual estoy plantado. He visto a gente llevar sus impresiones y opiniones sobre lo que para su entendimiento es la deficion de Cristiano al Facebook. Inclusive algunos fueron al punto de inferir que una de las congregaciones mas grandes en la Unión Americana no es cristiana en lo absoluto. Entonces una pregunta surgió en la mente mía: “Quien yo soy para decir si una iglesia en particular, en esa denominación cristiana en especifico es, por todos los medios, cristiana o no?”

Existen, de hecho, señalamientos en los cuales basar si un grupo en particular es o no cristiano. La regla básica por medio de la cuál podemos examinar una enseñanza o un grupo, y decidir si es cristiano o no; es examinando quien ellos dicen que Dios es. Quien ellos dicen Jesús es, como es la salvación obtenida, que ellos dicen respecto a las Escrituras. Para que un grupo o una iglesia sea considerada cristiana deben de creer en la Trinidad. Dios es tres en uno: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ellos deben predicar que el pecado entró en el mundo y por siempre corrompió a la humanidad debido a la desobediencia del hombre, y que la consecuencia directa de esa corrupción es la separación eterna de Dios (muerte espiritual). Ellos también deben adherirse a y predicar que Dios amó tanto al mundo hasta el punto de, voluntariamente, dar a su único hijo como rescate por la muerte espiritual de la humanidad. El perfecto sacrificio de Cristo por la humanidad gano salvación eterna para ella. Si una iglesia o grupo predica que el perdón de pecados es obtenible únicamente al colocar fe en la muerte de Cristo en la Cruz, que resucito de entre los muertos al tercer día; entonces son Cristianos. Para considerar a un grupo como cristiano, éste está obligado a creer que la Biblia es perfecta, inerrante, y autoritativa; ya que fue exhalada directamente de Dios. Estos son los puntos principales para que alguien sea considerado cristiano.

Hay muchas expresiones dentro de la fe cristiana. Y eso está bien. De acuerdo a la Escritura, somos un cuerpo (1 Cor. 12:27; Rom. 12:5). Un cuerpo diverso diría yo. No podemos esperar que todos expresen su fe justo como yo lo hago. Mira por un momento tu familia. Tu padre tiene una forma única de alcanzarte y demostrar su amor e interés por ti. Tu mama hará lo mismo de una forma completamente distinta. Tus hermanos expresar su amor e interés por ti de forma diferente a como lo harían para con tus padres. Dentro de la Iglesia lo mismo ocurre.

Puede que no estemos de acuerdo con algunas practicas, puede que inclusive no estemos de acuerdo en como hacemos Iglesia. Puede que sostengamos diferencias en la forma en como interpretamos y aplicamos algunos pasajes. Las diferencias doctrinales dentro del cuerpo de Cristo son de esperarse. Recordemos que la doctrina es la suma de creencias que una tradición o denominación en particular considera suficientemente importante como para requerirlas como criterio de afiliación (membresía). En su libro “Who Needs Theology?” Stanley J. Grenz y Roger E. Olson dicen “negar esta creencias no necesariamente golpean al corazón del evangelio…”. No podemos utilizar diferencias doctrinales para decir si alguien es cristiano o no. Las diferencias doctrinales si ponen delante nuestro bases suficientes para permitir o rechazar compañerismo dentro de una tradición o denominación cristiana en particular.

Yo me identifico con el ala conservadora de la Iglesia; sin embargo no soy un cristiano evangélico ultra conservador. Bautistas, Metodistas, Presbiterianos, Hermanos Libres, Luteranos, Anglicanos, nos identificamos como conservadores. Existen diferencias doctrinales entre Presbiterianos y Bautistas. Los primeros bautizan infantes, mientras que los últimos reconocen esta practica como no bíblica. Los bautistas requieren, en algunas instancias, para que una persona sirva en una congregación en particular se vuelva a bautizar en esa congregación. Los Hermanos Libres ven este acto como no bíblico pues creen que una vez bautizado no requieres volver a hacerlo en un futuro. Los Pentecostales y Carismáticos se alinean a una ala mas liberal de la Iglesia. Existen diferencias doctrinales entre ellos, sin embargo se abrazan y aman entre ellos. Eso es algo que haríamos bien en aprender de nuestros hermanos pentecostales y carismáticos: amor y respeto mutuo. Diferencias doctrinales dentro de las diversas expresiones de la fe cristiana no son boletos para la desacreditación y la humillación. Tampoco deben ser llevadas al punto extremo de sugerir que un pastor y su congregación no son cristianos. Dios les pedirá cuentas en todo caso, no nos corresponde a nosotros llevarlos a juicio.

Estamos llamados a defender nuestra fe. Pablo fue claro cuando urgió al joven Timoteo a levantarse y defender la verdad que recibió cuando pequeño, la fe que heredo de su madre y abuela (2 Tim 1:5). Existe una diferencia entre defender la verdad contra cultos, religiones, filosofías; y argumentar hasta el punto de la desacreditación de hermanos y hermanas en la fe debido a diferencias doctrinales. Hoy en día realizamos conferencias y publicamos libros que culpan, atacan, humillan, desacreditan, y condenan a otras denominaciones cristinas simplemente porque ellos no interpretan la Escritura en la forma como nosotros queremos que lo hagan. Me pregunto que tan diferentes somos de los Fariseos y de los maestros de la Ley cuando forzamos que otras tradiciones y denominaciones se adhieran y profesen las creencias que nuestra propia tradición considera como criterio importante para formar parte del cuerpo local de la Iglesia.

En Mt. 16:12 Jesús advirtió a sus discípulos contra la enseñanza de los Fariseos y Saduceos. Los maestros de la Ley habían desarrollado una firme creencia de que la forma como ellos interpretaban la ley de Moisés era la una forma correcta de hacerlo. Ellos inclusive colocaron cargas pesadas en la gente que ellos debían velar, cuidar, y guiar. Se ofendieron muchísimo cuando Jesús comenzó a predicar sobre amor y aceptación, el lo hizo sin negar o comprometer la verdad.

Haríamos bien en amar correctamente a la gente que el Señor nos ha confiado, enseñarles de acuerdo a la Escritura, no de acuerdo a nuestra agenda personal, o metas individuales. No ganamos nada realizando conferencias y escribiendo libros que condenan y desacreditan a hermanos y hermanas en la fe simplemente porque sostenemos diferencias doctrinales. Cuando decidimos caminar por la senda del odio y la intolerancia, estamos enviando un mensaje negativo a los no creyentes.  Ellos pueden decir que si no somos capaces de amarnos entre nosotros, no seremos capaces de amarles a ellos. Cuando caminamos por este camino, el mundo no ve una Iglesia Unida, lo único que ven es cuan divididos estamos.

Jesús dijo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.” Jn. 13:35 LBLA