Ha estado lloviendo durante casi todo el día. Siendo el chico melancólico que soy, no puedo hacer más que sentarme y reflexionar sobre algunas de las lecciones que he aprendido. Dios me trajo a este fantástico lugar justo cuando necesitaba ser amado, cuidado, y retado a seguir buscando su presencia. El ministerio nunca se vio tan convincente como se ve hoy en día. Yo sé que el trabajo con la gente es una tarea difícil. Soy consciente de que la decisión de seguir a Dios requiere sacrificio. Tenía miedo de dejar atrás muchas cosas. Al estar sentado aquí, en este muelle, observando la bahía frente a mí, pintada en una paleta extravagante y atractiva de diferentes tonalidades de gris, no puedo hacer más que pensar en que la vida y el ministerio a veces van a tener este aspecto: gris. Pero la bahía no siempre es de color gris. Ayer floreció con una hermosa y diversa paleta de colores realmente atractivos. La vida y el ministerio también tienen días en completo ¨tecnicolor¨.

No sé lo que depara el futuro, lo que la vida tiene reservado para mí, ¿cómo el ministerio se verá, cómo mi familia será si alguna vez formo una, pero lo que sí sé es que el creador de todo, el dueño del tiempo, el artista que está pintando mi vida; me ha llamado. Sentado aquí, en este muelle sin saber qué pasará mañana, soy confortado con una realidad, mi vida es suya, que él sostiene mi futuro, y ese lugar es seguro, pero por encima de todo …. fiable.

Esta mañana, en mi tiempo personal con Dios, el Espíritu Santo trajo el siguiente verso a mi espíritu: “Me deleitaré en tus decretos y no olvidaré tu palabra.” (Sal. 119: 16). Mientras el día está llegando a su fin, esas palabras están echando raíces, y de alguna manera están lanzando un sentido de compromiso. La palabra que el Salmista utiliza aquí para deleite está hitpalpel. Esto significa, disfrutar de uno mismo, tener un alto grado de placer o satisfacción mental. Esta palabra hebrea aparece sólo 6 veces en el AT, 3 de los 6 significa en realidad tomar placer en. La pregunta obvia que vino a la mente fue, “¿Cómo me deleito en la Escritura?” Es una pregunta legitima. Si en realidad estoy tomando deleite en la Palabra de Dios, entonces, “¿Cómo estoy respondiendo a lo que el Espíritu Santo me impulsa a hacer a través de la Escritura?” No puedo ser un humilde servidor si no estoy respondiendo y sometiendo a la Palabra de Dios.

Sin embargo, al estar aquí sentado mirando a la creación de Dios, contemplando la vasta expansión de agua delante de mis ojos, no puedo hacer más que cerrar los ojos y elevar una oración al que, en su gracia y misericordia, me llamó para servirle. Él no me necesita para hacer su trabajo, él es todo poderoso, y realmente puede hacer todo. Sin embargo, me da la oportunidad de unirme a lo que está haciendo porque yo soy el que lo necesita a él, servir y llevar el llamado simplemente significa entrega, dependencia y una gran cantidad de tiempo a solas con él. No se trata de mí. Señor nunca me permitas caer en la trampa de creer que se trata de mí, mis metas, o mi ambición personal…. Siempre será tu invadiendo mi vida con poder, gracia, misericordia, y entrega.

El salmista usa la palabra Yiqtol que significa olvidar, perderse en el olvido. Que palabra tan poderosa es esa. Estoy solo ahora. Las personas se han ido. Hay silencio. Me obliga a cerrar los ojos y dejar de hacer lo que estoy haciendo y sumergirme en lo desconocido. Mientras estoy aquí mirando fijamente a la puesta de sol que está teniendo lugar ante mis ojos, soy muy consciente de lo que está sucediendo a mi alrededor.

Es fácil ser sorprendido y ser anonadado por la naturaleza. Hay algo especial acerca de estar al aire libre que capta nuestra atención. La Biblia nos dice que los cielos cuentan la gloria de Dios. Eternidad ha sido colocada en el interior de nosotros. Por eso, cuando la eternidad oculta en nosotros se encuentra con la gloria manifiesta de Dios somos capaces de, por una fracción de segundo, ver a Dios en todo su esplendor. ¿si la naturaleza puede robarnos el aliento cuánto más debería la Biblia hacerlo?

No quiero estar en un estado en el que me encuentre distraído o inconsciente sobre lo que el Espíritu Santo está susurrando directamente en mi espíritu mientras abro mi Biblia y leo sobre el autor de la vida. Quiero ser sorprendido, emocionarme y llenarme de asombro al leer sobre aquel que me amó primero, el que sostiene mi vida, el que restauró mi vida, el que coloca eternidad dentro de mí, el que dio a su único hijo sólo por causa mía.

Es tan fácil ir a la Biblia y tratarla como cualquier otro libro de texto. No lo es. Es la Palabra de Dios. Contiene la verdad, y hoy en día habla vida. Ilumina mi camino. ¿Cómo puedo ser ajeno a ella? ¿Cómo en el mundo me permito ser negligente para con la Escritura con mis acciones? ¿Cómo puedo abrirla y no ser atraído al Dios que ella presenta?

El día está llegando a su fin. Y todo lo que sé con certeza es que Jesús es mi recompensa. A medida que el sol se pone, rindo mis propios deseos y sueños para que pueda ser libre de perseguir sus sueños. Oro para que un día yo pueda ser capaz de decir: “Me complazco en sus decretos; No voy a descuidar su palabra.” La verdad es que todavía no estoy allí. Pero estoy corriendo la carrera, estoy presionando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.