Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
Salmo 90:12 LBLA

2015 fue un año complicado. Estuvo marcado por altas y bajas, por alegrías y tristezas, por victorias y momentos de retirada, personas importantes vinieron y otras se fueron. Nadie dijo que la vida seria fácil. Enfrente retos personales y laborales. Me enfrente a mi mismo. Hubo batalles que perdí porque la pelee en mis fuerzas. Otras las gane porque sencillamente las puse en manos de aquel que pelea por mi.

Al mirar para atrás puedo ver que en todo tiempo Dios estuvo presente. Situaciones que en su momento dolieron, ahora reflejan tanto el amor como la fidelidad de Dios. Cualidades inmutables de Dios. 2015 sirvió como un vivido recordatorio de que mi vida esta en las manos de Dios y mi destino él ya lo diseño. Todo se lee bonito, fácil, y romántico. Sin embargo déjame decirte que  durante los últimos meses del 2015 enfrente situaciones complicadas que hicieron que mi vida, mis creencias, y mi fe fueran probadas.

Todo comenzó con un reporte medico que nos embarco como familia en un viaje al cual nunca hubiéramos querido abordar. Los pases de abordaje nos mandaban en primera clase. Un viaje en donde la tripulación no podía determinar con exactitud nuestro destino. No había mapa alguno, tampoco recibimos indicaciones. Finalmente aterrizamos en el aeropuerto de lo desconocido, sin saber a ciencia cierta a donde debíamos dirigirnos, logramos pasar migración para descubrir carteles con la palabra Cáncer. El proceso no ha sido fácil. Sin embargo hemos visto como Dios se ha manifestado proveyendo todo, nos ha sorprendido el amor y apoyo que hemos recibido de personas alrededor nuestro, una prueba mas de que Dios se ocupa de sus hijos.

A mediados de Noviembre mi vida cambio por completo. Mi perspectiva sobre las redes sociales cambio por completo. Fui expuesto a una realidad que me negaba a creer. Palpe la maldad de una forma tangible. Fui victima de una extorsión en redes sociales. Sin entrar en muchos detalles fui obligado a realizar una videoconferencia. Las personas responsables pedían $5,000 dólares a cambio de no hacer publico el contenido de esa videoconferencia.

Lo único que hice cuando fui consciente de lo que estaba sucediendo fue hablarle a mi pastor. Agradezco a Dios por la vida de mi pastor, por su contención, por su sabiduría, por su dirección, por su instrucción, por su apoyo, y sobre todo por su respaldo espiritual. Por instrucción de mi pastor levante inmediatamente mi denuncia ante la autoridad correspondiente. También inicie un proceso de denuncia con la popular compañía de videoconferencias.

La empresa proveedora del servicio de videoconferencias me pidió que ingresara a mi cuenta para enviarles copia de la comunicación escrita que las personas detrás de la extorsión estaban enviándome. Leer todo lo que escribieron y darme cuenta de lo que había hecho me hizo entrar en un estado emocional de intensa angustia.

Tuve por lo menos cuatro episodios de ataque de pánico que terminaron en desvanecimientos. Acudí con una terapeuta cristiana. Tuvieron que prescribirme antidepresivos y ansiolíticos. Realmente mi mundo se derrumbaba, todo por lo que había trabajado se venia abajo, creí que mi reputación e imagen estaba completamente destruida, sin embargo Dios me levantó con el poder de gracia, me fortaleció con la verdad de su Palabra, demostrando así, una vez mas, su fidelidad para mi vida.

No fue fácil llegar al punto de decir, “¿Y si se hace publico? ¿Qué pierdo?”. La realidad es que la gente que me sigue en redes sociales, la gente a la que llego por medio de la radio y la televisión, aquellos a los que tengo el honor y privilegio de enseñar, todos llegaron a mi vida porque Dios así lo quiso. Pude llegar a ese punto de entender y comprender que lo que tengo es porque Dios así lo ha determinado. El diablo tuvo que pedir permiso para tocar mi vida.

2015 demostró ser el año mas complejo en mi vida. Un año lleno de dolor, de temor, de incertidumbre, pero también fue un año de vulnerabilidad, de confrontación, de enseñanza, de rendición a Dios, y sometimiento a su voluntad.

La petición del salmista era que Dios le mostrará, que le revelara, que le permitiera ser consciente de la brevedad de la vida. A comprender y apreciar los días que Dios nos ha concedido. Contar bien nuestros días implica el ser conscientes de los días que aun están por venir, y ofrecerlos delante de Dios como ofrenda. Cada día que tenemos por delante se presenta frente a nosotros como una oportunidad para discernir los propósitos de Dios para nuestra vida y actuar en concordancia.

El resultado de contar bien nuestros días es que obtendremos sabiduría. El reto que quiero poner delante de ti es que cada día del 2016 puedas presentar un corazón sabio como ofrenda a Dios. Que seas consciente de la brevedad de la vida, y que como consecuencia vivas cada uno de tus días para Dios. Que cada nuevo amanecer lo veas como oportunidad para presentar ofrenda delante de Dios. Cada atardecer lo tomes como una nueva oportunidad para adorar y alabar a Dios por quien es el y por como se manifestó durante el día en tu vida.

2016 seguramente traerá retos, luchas, y batallas. No me queda duda. Mi oración es que a pesar de todo eso, tu puedas ver a Dios obrando y manifestándose en medio de las circunstancias. Hay una canción de Juan Carlos Rosa que me toco profundamente al concluir el 2015, y que me anima a mirar con expectación el 2016. Termino con estas palabras tomadas de esa canción:

Y traes a mi memoria que eres Dios en mi camino,
que mi vida está en tus manos
que en ti está mi destino
que eres Señor.