El Señor es lento para enojarse, pero su poder es grande
y nunca deja sin castigo al culpable.
Da muestras de su poder en el torbellino y la tormenta;
las nubes ondulantes son el polvo bajo sus pies. [1]

Nahúm 1:3 NTV

 

Todos hemos pasado por momentos complicados en la vida. Hay una expresión mexicana que siempre me ha parecido bastante interesante: llover sobre mojado. Quiere decir que no te esta yendo bien cuando alguna calamidad aun mayor llega. El ingenio mexicano es único. Prácticamente tenemos un dicho para cualquier situación. Y precisamente este dicho mexicano aplica a la perfección a lo que el pueblo de Israel estaba experimentando cuando Dios decide levantar a un hombre para entregar un mensaje muy especial de parte suya.

Judá estaba siendo subyugada por el imperio Asirio. Déjame decirte que el pueblo de Asiria era un pueblo bastante cruel. Hay registro que indica que no solo empalaban a sus enemigos, también los desollaban vivos, colgaban la piel sobre la muralla de la capital, y para intimidar a las demás naciones colocaban las cabezas de sus prisioneros sobre el muro que rodeaba la ciudad. Judá pagaba tributo al pueblo de Asiria. No era la mejor etapa en la historia de Judá. Pero Dios no se había olvidado de su pueblo amado. Estaba a punto de hacer algo: infundir esperanza.

Un siglo antes Dios había levantado a Jonás y por medio de él, el pueblo de Asiria experimento un avivamiento espiritual sin precedentes. Sin embargo ese arrepentimiento no duro para siempre. La maldad de Nínive era tal que Dios mismo dijo: “¡Qué aflicción le espera a Nínive, la ciudad de crímenes y mentiras![2] Era una ciudad vil.

Todos absolutamente todos pasamos por momentos difíciles. Un reporte medico desfavorable, una situación económica bastante complicada, una decepción amorosa bastante fuerte, quizá hay gente que ha estado hablando mal de ti, quizá es algún rumor que ha afectado tu reputación. Este tipo de situaciones nos parecen torbellinos y tormentas. Muchas veces nos preguntamos el porque Dios no hace nada o porque Dios permite que eso viniera sobre nosotros. Con frecuencia la respuesta es que nosotros mismos nos lo buscamos al hacer a un lado a Dios. A veces es porque Dios quiere que aprendamos a confiar y descansar plenamente en el.

Dios levanto a Nahúm y le dio un mensaje de esperanza para el pueblo de Judá. Es cierto el libro habla sobre la destrucción que vendrá sobre la ciudad de Nínive y sus habitantes. El profeta estaba soltando una palabra sobre la capital de Asiria. Sin embargo el nunca fue a Nínive y la gente de la capital no escucho el mensaje. El propósito de la palabra que el profeta estaba soltando era que el pueblo de Israel encontrara aliento, esperanza así como consuelo en el hecho de que Dios intervendría y los restauraría.

La línea de la palabra profética nos habla de una realidad indiscutible de Dios. Después el profeta utiliza las palabras de lo que era, en aquella época, el credo generalizado del pueblo de Dios.

El Señor es lento para enojarse, pero su poder es grande
y nunca deja sin castigo al culpable.
Da muestras de su poder en el torbellino y la tormenta;
las nubes ondulantes son el polvo bajo sus pies. [3]
Nahúm 1:3 NTV

 

Generalmente después de la frase “lento para enojarse” encontramos la expresión: “lleno de amor inagotable y fidelidad.”[4] En el libro de Éxodo se nos describe un evento por demás glorioso. Dios desciende en forma de nube para encontrarse con Moisés. Cuando el Señor paso por delante de Moisés lo hizo exclamando: “«¡Yahveh! ¡El Señor! ¡El Dios de compasión y misericordia! Soy lento para enojarme y estoy lleno de amor inagotable y fidelidad.” [5] Nahúm altera la formulación inicial cambiando “lleno de amor inagotable” por “su poder es grande” omitiendo así cualquier referencia a la naturaleza perdonadora de Dios. La frase “nunca deja sin castigo al culpable” también presente en Ex. 34:7 generalmente vine después de una referencia al deseo expreso de Dios por perdonar (ver Núm. 14:8). Lo que el profeta nos está diciendo es que Dios había sido demasiado paciente con Nínive. Ya les había ofrecido una vez la oportunidad de arrepentirse y había retirado la destrucción que Jonás había profetizado en contra de ellos.

En Jonás vemos como Dios es compasivo hacia el penitente (Jonás 3:1-7) en Nahúm vemos como el es inflexible e implacable hacia la iniquidad arraigada. Sin embargo aun en el medio de la opresión Dios decide soplar una palabra de esperanza, de aliento justo en el medio del torbellino y la tormenta. Que pensamiento es el entender que Dios es mucho mas grande que cualquier tormenta que estés enfrentando, que Dios su poder es mucho mas grande que el torbellino de dificultades que estés experimentando hoy.

Cuando la vida no parece sonreírnos, cuando el reporte medico parezca devastador, cuando te hayan roto el corazón, cuando la gente que amas te ha defraudado, cuando te sientes abandonado por todos, recuerda que Dios da muestras de su poder en el torbellino y la tormenta. 


 

[1] Nueva Traducción Viviente (Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, Inc., 2009), Na 1:3.

[2] Nueva Traducción Viviente (Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, Inc., 2009), Na 3:1.

[3] Nueva Traducción Viviente (Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, Inc., 2009), Na 1:3.

[4] Nueva Traducción Viviente (Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, Inc., 2009), Ex 34:6.

[5] Nueva Traducción Viviente (Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, Inc., 2009), Ex 34:6.